Blog de León Cohen Mesonero

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miércoles, 22 de abril de 2026

Ensayo sobre el cuento "La Librairie des Colonnes"


 

A propósito de la “Librairie des Colonnes”

 como ejemplo para una reflexión sobre la creación literaria.

“En el cuarto y último bloque narrativo aparecen los relatos del narrador menos autobiográfico y más virtuoso, el mago de las palabras, el malabarista, el hacedor, el creador de personajes con vida propia.” Gloria Nistal 

“-También cultivamos en este club la palabra precisa, el giro justo, la metáfora, el matiz, la claridad del concepto, la frase fluida, las dicotomías del pensamiento, la ironía, la riqueza descriptiva, la paradoja…Todos aquellos elementos del lenguaje y del pensamiento, que enriquecen la expresión literaria y la expresión a secas, y  elevan el nivel de la palabra desde  mera herramienta de comunicación  hasta convertirla en arte, añadió Isabelle Gerofi. Y lo hacemos en varios idiomas, como buenos tangerinos.” La Librairie des Colonnes

 

1.- INTRODUCCIÓN

Sirvan las palabras, en el encabezado, de Isabelle Gerofi, convertida en  personaje del cuento, para resumir aspectos fundamentales de la creación literaria. A mi entender, ésta se origina en la necesidad de contar con un propósito definido, aunque su desarrollo pueda conducir a situaciones no previstas e inesperadas y sobre todo sorprendentes. También puede ser provocada por una situación, un lugar, un recuerdo o incluso un pensamiento. Toma forma pasado un tiempo más o menos largo, y una vez iniciada, el camino se va transformando y definiendo a base de idas y venidas en la mente del creador.

Permítaseme, a modo de introducción, citarme entre comillas, y reproducir algunas reflexiones pasadas sobre el tema, ya que éstas resumen de manera adecuada aunque ciertamente algo deslavazadas, mis opiniones.

“La labor del que escribe no es una línea recta y continua, sino más bien un recorrido lleno de obstáculos, de altos en el trayecto, de silencios y de idas y venidas sin fin y sin objeto. El escritor reflexionó sobre los caminos inesperados a los que las palabras podían conducirle cada vez que éste se sumergía en los misterios de la escritura. También aprovechó para detenerse sobre el realismo mágico en literatura y sobre las complejidades del proceso de creación  y las ilimitadas posibilidades que brinda al creador.”

“En este juego de creación literaria, me he podido permitir el lujo de hacer casi todo lo que me sugería mi imaginación en cada momento. Incluso hacer malabarismos con las palabras o crear situaciones antes insospechadas por mí mismo. Y he podido descubrir que la  imaginación de un creador puede llegar a asombrarle cuando la pone a  prueba  y  le plantea retos a priori insalvables.”

“Ha sido una pequeña tarea intensa aunque gratificante, con un recorrido sinusoidal, donde las cimas y los valles se han repetido durante todo el proceso de escritura. Las dudas, el deseo de abandonar, el desaliento, la soledad, la voluntad de seguir, y algunos momentos que yo llamo de “euforia narrativa”, me han perseguido. Quizás escribir fuera en definitiva un ejercicio de vida donde se mezclaban paradójicamente dosis de egocentrismo y narcisismo con alícuotas de altruismo y de empatía. Escribir era para él, una expresión innegable de alteridad durante todo el trayecto creativo.” Como sugiere  Jacobo Israel Garzón en el prólogo de uno de mis libros: “ El lector hará bien en leer este libro con calma y tranquilidad, intentando penetrar en el texto y en las vivencias del autor, intentando comprender al otro que siempre, siempre, está presente en el texto de León Cohén.” 

2.- La LIBRAIRIE DES COLONNES

En el año 2015 el escritor se hospedó durante un fin de semana en Tánger, en el hotel Rembrandt, un clásico en pleno Boulevard Pasteur, situado a unos metros de la Librairie des Colonnes. Recordó que la librería estaba en la planta baja de un edificio que para él fue familiar en determinada época de su juventud, con apenas 19 años. Durante un curso académico, acudió diariamente a estudiar con un amigo a un local que se hallaba en la primera planta.

A su vuelta de la corta estancia en Tánger empezó a pergeñar lo que más tarde se convertiría en su relato más fantasmagórico y un claro ejemplo de realismo mágico: La Librairie des Colonnes. Es sobre este relato sobre el que pretendo centrar mi análisis y mi reflexión sobre la creación literaria. En primer lugar quiero establecer algunos conceptos que considero primordiales para explicar mi argumentación: el antes y el después de escribir el cuento, donde el antes solo puede pertenecer al discurrir del autor y el después, que es potestad del lector o del crítico. Se trata pues de la diferencia entre lo que el escritor imagina y construye con titubeos, tropiezos, desazón y mayor o menor  aliento según los días; y el resultado final, que tiene más que ver con el análisis del lector y sus interpretaciones.

En este cuento aparece una trastienda en la librería, que solo está en la mente del autor, pero que será  clave en el desarrollo del cuento, permitiéndole a aquel dar rienda suelta a su imaginación para crear situaciones mágicas y encuentros imposibles, a medio camino entre ficción y realidad. Si el escritor describe la trastienda como un lugar amplio (como su imaginación) con gentes diversas, es porque con este recurso, su inventiva no tendrá a priori límites ni físicos ni mentales para desarrollar cuanto le plazca  y decida, en cada momento de su discurrir. Como ejemplo de lo expresado, los ficticios intercambios dialógicos  con Chukri y con Ángel Vázquez .

Otro elemento importante del relato es el de viaje y recuperación de un pasado cuyos personajes, entre otros las hermanas Gerofi y Rachel Muyal,  se revelan no solo como guardianes de la librería que gestionaron en épocas diferentes, sino también de un tiempo perdido difícil de acotar, sin fecha ni caducidad, y por tanto indefinido, que parece corresponder al del esplendor de Tánger. Como si ese esplendor fuera eterno e indestructible, y no más bien y sobre todo, el producto de la nostalgia de aquellos que tuvieron la dicha de vivir y disfrutar en algún momento de sus vidas de aquella ciudad encantada. El cuento acaba adquiriendo diversas lecturas y dimensiones, donde la trastienda es un club privado pero también puede interpretarse como  la imaginación del escritor, o también cabe citar las distintas versiones del Tánger añorado, según Chukri, Vázquez o Cohen. Finalmente, se me ocurre evaluar cuanto de realidad frente a ensoñación o magia, hay en el cuento. Yo concluiría que en este caso, la ensoñación me ha servido para contar una realidad que existió, y de la que hay múltiples testimonios.

  En este punto, me parece interesante y oportuno recurrir a comentarios del escritor Sergio Barce sobre el relato:

“Mi amigo y paisano León Cohen hizo, no hace mucho, un viaje a Tánger, otro viaje más de regreso. Él, un larachense que vivió parte del viejo esplendor del Tánger más decadente, recrea en este texto un curioso periplo a través del tiempo y del espacio. El encuentro imposible con Mohamed Chukri y con Ángel Vázquez, le sirve a León para hurgar en las diferentes visiones que sobre la misma ciudad describieron esos dos autores y la suya propia. Es un ejercicio interesante, y muy aleccionador. La inserción en el relato de Sol Bensusan, ese personaje creado por León, como contrapeso a la Juanita Narboni de Vázquez, me parece tan sugerente como esclarecedora, porque, frente al resentimiento de Juanita y a la permanente venganza de Chukri, Sol, que es León, reivindica otra forma de sentir Tánger, quizá la más hermosa, o tal vez la más entrañable. Probablemente sea porque, como ella—él mismo dice, se amamantó en Larache. Un relato fascinante.”

Para continuar con la argumentación de Sergio, quisiera detenerme en el cuento, y añadir la segunda carta de Sol a Juanita, que reproduzco, y que  acaba siendo una mezcla no buscada a priori por el autor, pero sí representativa de cuanto expresa Sergio en sus comentarios y análisis: Oponiendo la gratitud de Sol a la amargura de  Juanita, y donde como primera derivada, también se intuye un guiño solapado a Ángel Vázquez y a Chukri. Yo mismo dudo ahora, de si la historia que cuento sobre Juanita y su madre y sobre la negra que la amamantó es cierta o inventada. ¿Qué más da? También hace parte como todo el cuento del realismo mágico. ¿O son acaso reales Juanita y Sol? ¿Y Tánger fue real o inventada? Chi lo sa. Como dice Sol en uno de sus múltiples monólogos: “Esta ficción multidimensional y transversal solo es posible cuando tiene lugar el milagro de la creación literaria.”

 

 Carta de Sol a Juanita

Querida Juanita: Aquí estoy de nuevo, reina. Soy tu amiga Sol. Mira “habiba”, dices que Tánger es como una caracola que va recogiendo los peores ruidos del mundo, seguramente sea verdad en parte, pero te olvidas de lo bueno mi bien, porque también recogía todos los ruidos buenos, en esa “deliciosa mentira”, como dijo alguna vez tu entrañable amigo Emilio Sanz  de Soto, cabíamos todos, los buenos, los malos y los regulares. Nadie nos preguntaba por nuestras creencias religiosas ni políticas o nuestra condición sexual. Y eso, era y sigue siendo bueno. Juanita, tu estudiaste en tres escuelas, la francesa, la italiana y la inglesa, “aiwa”, te parece poco? Trabajaste con un judío húngaro al que tú solo entendías, hablabas haquetía, qué quieres que te diga reina, eso nada más que podía pasar en Tánger. ¿Tú crees que en otro lugar del mundo, tu madre, Mariquita Molina, habría encontrado una pigmalion como Monique Boissonet, la dueña de la sombrerería en la que ella empezó? ¿Por qué esa amargura entonces, de dónde te vino ese mal que “te cayó el mazal” ?  Dicen, que si no te llega a amamantar una negra de Larache, te hubieras muerto. Ya sabía yo Juanita, que algo teníamos en común tú y yo, la leche que mamamos era del mismo sitio, de mi entrañable Larache, pero a mí parece que me sentó mejor, querida.

Y sigo con las acertadas palabras y certero análisis (difícilmente mejorable) de Sergio Barce en el prólogo del libro Tributo a dos ciudades: Larache y Tánger donde se refiere al relato objeto de estas reflexiones.

“El libro continúa con varios homenajes a personajes tangerinos que se condensan, de manera excepcional, en esa visita del propio autor a La Librairie des Colonnes. Este es un cuento que rezuma realismo mágico. Jugando entre la realidad, la fantasía y el sueño, León Cohen reúne a las Gerofi, a Chukri, a Juanita Narboni… a los tangerinos que más le han influenciado, en una suerte de reunión entre fantasmas en el Tánger fantasmal. La magia transforma este inverosímil encuentro en un acontecimiento que contemplamos con una sonrisa, casi como cómplices del ensueño de León Cohen.”

 Leyendo este relato, nos damos cuenta de que ambas ciudades provocan la misma reacción en el autor: camina por una ciudad que ya no existe, pero camina por la ciudad que sólo él ve. Y es capaz, con esta argucia, de hacernos creer que ha regresado a aquella otra que ha desaparecido para siempre, como si se resistiera al paso del tiempo.

 Cuando cerramos este libro, tenemos la sensación de haber paseado por las calles de dos ciudades que no existen pero que, sin embargo, habitan en su alma. Y nosotros somos, ni más ni menos, que los exclusivos testigos de que esas otras dos ciudades ensoñadas ya sólo siguen vivas en la memoria blanqueada de León Cohen Mesonero, alias Cohete, alias Garrincha.”

Pretendía indagar sobre el cuento desde un punto de vista literario, pero he desistido por dos razones principalmente. Una, que al repasar mis libros y más precisamente Tributo a dos ciudades y Crónica de un reencuentro, constato que  lo he dicho todo sobre la Pentalogía Tangerina y dos, porque desarrollar lo que Sergio Barce ha hecho magistralmente resultaría una redundancia innecesaria.

                                                                                   Abril 2026

 

Carta de un ciudadano corriente

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