A propósito de la “Librairie des Colonnes”
como
ejemplo para una reflexión sobre la creación literaria.
“En el cuarto y último bloque narrativo aparecen los relatos del narrador menos autobiográfico y más virtuoso, el mago de las palabras, el malabarista, el hacedor, el creador de personajes con vida propia.” Gloria Nistal
“-También cultivamos en este club la
palabra precisa, el giro justo, la metáfora, el matiz, la claridad del
concepto, la frase fluida, las dicotomías del pensamiento, la ironía, la
riqueza descriptiva, la paradoja…Todos aquellos elementos del lenguaje y del
pensamiento, que enriquecen la expresión literaria y la expresión a secas,
y elevan el nivel de la palabra
desde mera herramienta de comunicación hasta convertirla en arte, añadió Isabelle
Gerofi. Y lo hacemos en varios idiomas, como buenos tangerinos.” La
Librairie des Colonnes
1.- INTRODUCCIÓN
Sirvan las palabras, en el encabezado, de Isabelle
Gerofi, convertida en personaje del
cuento, para resumir aspectos fundamentales de la creación literaria. A mi
entender, ésta se origina en la necesidad de contar con un propósito definido,
aunque su desarrollo pueda conducir a situaciones no previstas e inesperadas y
sobre todo sorprendentes. También puede ser provocada por una situación, un
lugar, un recuerdo o incluso un pensamiento. Toma forma pasado un tiempo más o
menos largo, y una vez iniciada, el camino se va transformando y definiendo a
base de idas y venidas en la mente del creador.
Permítaseme, a modo de introducción, citarme entre
comillas, y reproducir algunas reflexiones pasadas sobre el tema, ya que éstas
resumen de manera adecuada aunque ciertamente algo deslavazadas, mis opiniones.
“La labor del que escribe no es una línea recta y continua, sino más
bien un recorrido lleno de obstáculos, de altos en el trayecto, de silencios y
de idas y venidas sin fin y sin objeto. El escritor reflexionó sobre los
caminos inesperados a los que las palabras podían conducirle cada vez que éste
se sumergía en los misterios de la escritura. También aprovechó para detenerse
sobre el realismo mágico en literatura y sobre las complejidades del proceso de
creación y las ilimitadas posibilidades
que brinda al creador.”
“En este juego de creación literaria, me he podido permitir el lujo de
hacer casi todo lo que me sugería mi imaginación en cada momento. Incluso hacer
malabarismos con las palabras o crear situaciones antes insospechadas por mí
mismo. Y he podido descubrir que la
imaginación de un creador puede llegar a asombrarle cuando la pone
a prueba
y le plantea retos a priori
insalvables.”
“Ha sido una pequeña tarea intensa aunque gratificante, con un recorrido
sinusoidal, donde las cimas y los valles se han repetido durante todo el
proceso de escritura. Las dudas, el deseo de abandonar, el desaliento, la
soledad, la voluntad de seguir, y algunos momentos que yo llamo de “euforia
narrativa”, me han perseguido. Quizás escribir fuera en definitiva un ejercicio
de vida donde se mezclaban paradójicamente dosis de egocentrismo y narcisismo
con alícuotas de altruismo y de empatía. Escribir era para él, una expresión
innegable de alteridad durante todo el trayecto creativo.” Como sugiere Jacobo Israel Garzón en el prólogo de uno de
mis libros: “ El lector hará bien en leer este libro con calma y tranquilidad,
intentando penetrar en el texto y en las vivencias del autor, intentando
comprender al otro que siempre,
siempre, está presente en el texto de León Cohén.”
2.- La LIBRAIRIE DES COLONNES
En el año 2015 el escritor se hospedó durante un fin de semana en Tánger,
en el hotel Rembrandt, un clásico en pleno Boulevard Pasteur, situado a unos
metros de la Librairie des Colonnes. Recordó que la librería estaba en la
planta baja de un edificio que para él fue familiar en determinada época de su
juventud, con apenas 19 años. Durante un curso académico, acudió diariamente a
estudiar con un amigo a un local que se hallaba en la primera planta.
A su vuelta de la corta estancia en Tánger empezó a
pergeñar lo que más tarde se convertiría en su relato más fantasmagórico y un
claro ejemplo de realismo mágico: La Librairie des Colonnes.
Es sobre este relato sobre el que pretendo centrar mi análisis y mi reflexión
sobre la creación literaria. En
primer lugar quiero establecer algunos conceptos que considero primordiales
para explicar mi argumentación: el antes y el después de escribir el cuento, donde el antes solo puede pertenecer
al discurrir del autor y el
después, que es potestad del lector o del crítico. Se trata pues de la
diferencia entre lo que el escritor imagina y construye con titubeos,
tropiezos, desazón y mayor o menor
aliento según los días; y el resultado final, que tiene más que ver con
el análisis del lector y sus interpretaciones.
En este
cuento aparece una trastienda
en la librería, que solo está en la mente del autor, pero que será clave en el desarrollo del cuento,
permitiéndole a aquel dar rienda suelta a su imaginación para crear situaciones
mágicas y encuentros imposibles, a medio camino entre ficción y realidad. Si el
escritor describe la trastienda como un lugar amplio (como su imaginación) con
gentes diversas, es porque con este recurso, su inventiva no tendrá a priori
límites ni físicos ni mentales para desarrollar cuanto le plazca y decida, en cada momento de su discurrir. Como
ejemplo de lo expresado, los ficticios intercambios dialógicos con Chukri y con Ángel Vázquez .
Otro
elemento importante del relato es el de viaje y recuperación de un pasado cuyos
personajes, entre otros las hermanas Gerofi y Rachel Muyal, se revelan no solo como guardianes de la
librería que gestionaron en épocas diferentes, sino también de un tiempo
perdido difícil de acotar, sin fecha ni caducidad, y por tanto indefinido, que
parece corresponder al del esplendor de Tánger. Como si ese esplendor fuera
eterno e indestructible, y no más bien y sobre todo, el producto de la
nostalgia de aquellos que tuvieron la dicha de vivir y disfrutar en algún
momento de sus vidas de aquella ciudad encantada. El cuento acaba adquiriendo diversas
lecturas y dimensiones, donde la trastienda es un club privado pero también
puede interpretarse como la imaginación
del escritor, o también cabe citar las distintas versiones del Tánger añorado,
según Chukri, Vázquez o Cohen. Finalmente, se me ocurre evaluar cuanto de
realidad frente a ensoñación o magia, hay en el cuento. Yo concluiría que en
este caso, la ensoñación me ha servido para contar una realidad que existió, y
de la que hay múltiples testimonios.
“Mi amigo y paisano León Cohen hizo, no hace
mucho, un viaje a Tánger,
otro viaje más de regreso. Él, un larachense que vivió parte del viejo esplendor
del Tánger más decadente, recrea en este texto un curioso periplo a través del tiempo y
del espacio. El encuentro imposible con Mohamed Chukri y con Ángel Vázquez,
le sirve a León
para hurgar en las diferentes visiones que sobre la misma ciudad describieron esos dos autores y la suya propia.
Es un ejercicio interesante, y muy
aleccionador. La inserción en el relato
de Sol Bensusan,
ese personaje creado por León, como contrapeso a la Juanita Narboni de Vázquez, me parece tan sugerente como esclarecedora, porque, frente al resentimiento de Juanita y a la permanente venganza
de Chukri, Sol, que es León,
reivindica otra forma de sentir Tánger, quizá la más hermosa, o tal vez la más entrañable. Probablemente
sea porque, como ella—él mismo dice, se amamantó en Larache. Un relato fascinante.”
Para continuar con la argumentación de Sergio, quisiera detenerme en el
cuento, y añadir la segunda carta de Sol a Juanita, que reproduzco, y que acaba siendo una mezcla no buscada a priori
por el autor, pero sí representativa de cuanto expresa Sergio en sus
comentarios y análisis: Oponiendo la gratitud de Sol a la amargura de Juanita, y donde como primera derivada,
también se intuye un guiño solapado a Ángel Vázquez y a Chukri. Yo mismo dudo
ahora, de si la historia que cuento sobre Juanita y su madre y sobre la negra
que la amamantó es cierta o inventada. ¿Qué más da? También hace parte como
todo el cuento del realismo mágico. ¿O son acaso reales Juanita y Sol? ¿Y
Tánger fue real o inventada? Chi lo sa. Como dice Sol en uno de sus múltiples
monólogos: “Esta ficción multidimensional y transversal solo es posible cuando
tiene lugar el milagro de la creación literaria.”
Carta de Sol a Juanita
Querida Juanita: Aquí estoy de
nuevo, reina. Soy tu amiga Sol. Mira “habiba”, dices que Tánger es como una
caracola que va recogiendo los peores ruidos del mundo, seguramente sea verdad
en parte, pero te olvidas de lo bueno mi bien, porque también recogía todos los
ruidos buenos, en esa “deliciosa mentira”, como dijo alguna vez tu entrañable
amigo Emilio Sanz de Soto, cabíamos
todos, los buenos, los malos y los regulares. Nadie nos preguntaba por nuestras
creencias religiosas ni políticas o nuestra condición sexual. Y eso, era y
sigue siendo bueno. Juanita, tu estudiaste en tres escuelas, la francesa, la
italiana y la inglesa, “aiwa”, te parece poco? Trabajaste con un judío húngaro
al que tú solo entendías, hablabas haquetía, qué quieres que te diga reina, eso
nada más que podía pasar en Tánger. ¿Tú crees que en otro lugar del mundo, tu
madre, Mariquita Molina, habría encontrado una pigmalion como Monique Boissonet, la dueña de la sombrerería en la
que ella empezó? ¿Por qué esa amargura entonces, de
dónde te vino ese mal que “te cayó el mazal” ?
Dicen, que si no te llega a amamantar una negra de Larache, te hubieras
muerto. Ya sabía yo Juanita, que algo teníamos en común tú y yo, la leche que
mamamos era del mismo sitio, de mi entrañable Larache, pero a mí parece que me
sentó mejor, querida.
Y sigo con las acertadas palabras y certero análisis
(difícilmente mejorable) de Sergio
Barce en el prólogo del libro Tributo a dos ciudades: Larache y Tánger donde se refiere al relato
objeto de estas reflexiones.
“El
libro continúa con varios homenajes a personajes tangerinos que se condensan, de manera excepcional, en esa visita del
propio autor a La Librairie des Colonnes. Este sí es un cuento
que rezuma realismo mágico.
Jugando entre la realidad, la fantasía
y el sueño, León
Cohen reúne a las Gerofi, a Chukri, a Juanita Narboni… a los tangerinos que más le han influenciado, en una suerte de reunión entre fantasmas en el Tánger fantasmal. La magia transforma este
inverosímil encuentro en un acontecimiento que contemplamos con una sonrisa,
casi como cómplices del ensueño de León
Cohen.”
“Leyendo este relato, nos damos
cuenta de que ambas ciudades
provocan la misma reacción
en el autor: camina por
una ciudad que ya no existe, pero camina por la ciudad
que sólo él ve. Y es capaz, con esta
argucia, de hacernos
creer que ha regresado a aquella otra que
ha desaparecido para siempre, como si se resistiera al paso
del tiempo.”
“Cuando cerramos este libro, tenemos la sensación de haber paseado por las calles
de dos ciudades que no existen pero que,
sin embargo, habitan en su
alma. Y nosotros somos, ni más ni menos, que los exclusivos testigos de que esas otras
dos ciudades ensoñadas ya sólo siguen vivas en la memoria blanqueada
de León Cohen Mesonero, alias Cohete,
alias Garrincha.”
Pretendía indagar sobre el cuento desde un punto de vista literario, pero
he desistido por dos razones principalmente. Una, que al repasar mis libros y
más precisamente Tributo a dos ciudades
y Crónica de un reencuentro, constato
que lo he dicho todo sobre la Pentalogía Tangerina y dos, porque desarrollar lo que Sergio Barce
ha hecho magistralmente resultaría una redundancia innecesaria.
Abril 2026


