Blog de León Cohen Mesonero

Cuentos. Relatos. Cabos Sueltos. Apuntes. Artículos de opinión. Poemas. Microrrelatos. Reflexiones. Cartas.

jueves, 7 de enero de 2021

CABOS SUELTOS 6

 

 

 • “La pendule d’argent qui dit oui, qui dit non.” Jacques Brel. Mientras miraba el reloj de pared de principios del siglo pasado, siguiendo el incansable y cansino movimiento de su péndulo, se dijo: - El tiempo no existe, solo pasa. Nunca es presente, siempre es pasado. Cuando acabo de decir ahora ya es antes.

• Amaba la palabra elocuente y el verso florido: Un nombre, un adjetivo, un pronombre y algo más.

 • El pasado: Esa importante mezcla de pequeños detalles combinados con matices irreproducibles que nuestra mirada captó (determinado gesto, una sonrisa etc…), eso constituye el recuerdo que tenemos de los otros.

• Aquellos que hemos intentando aprender de y a aprehender la vida, llegamos a un lugar situado en la colina del tiempo, donde la perspectiva es mejor y más despejada. Desde la serenidad y la experiencia, somos capaces de vernos a nosotros mismos y a los demás de manera diferente, diría que más justa.

• Las personas, algunas, no todas, tenemos distintos niveles de comunicación y de expresión y estos dependen fundamentalmente del interlocutor. Para decirlo gráficamente, yo no soy el mismo cuando hablo de fútbol o cuando hablo de ingeniería química y mucho menos cuando hablo de literatura o de sentimientos. Tampoco puedo hablar y expresarme sobre todo con todos. Por eso con algunas personas podemos compartir unas cosas y con otras, otras cosas, pero estoy convencido que no hay nadie con quien podamos compartirlo todo. No existe la pareja perfecta, ni de amantes ni de amigos. Somos seres 46 complejos y algunos tenemos la suerte de poder transmitir algo, no todo, lo que sentimos. Casi siempre se nos queda demasiada tinta en el tintero.

• Siempre nos repetimos o repetimos sin saberlo a otros. Me refiero en este caso, al otro, a ese otro yo, que se expresa en silencio, que se expresa escribiendo, que convive con nosotros, entendiendo por nosotros, lo que los demás ven e interpretan. Aunque que al final seamos lo que aparentamos ser para los otros, siempre nos queda el convencimiento de ser además ese otro, que nadie conoce o que se da a conocer parcialmente en sus escritos. Todos, tenemos ese yo al que solo alcanzamos nosotros, como decía Machado: Converso con el hombre que siempre va conmigo. Ese que nos acompañará a la tumba, ese que nadie puede ni siquiera rozar, ese que sólo existe para nosotros mismos y que muy rara vez aceptamos compartir.

 • Quiero convertirme al final de mi vida en el actor secundario de película de serie B y dejar el protagonismo a los otros. Quiero ser el psicoanalista y no el psicoanalizado, quiero ser el maestro y no el alumno, quiero ser el que admira y no el admirado. De los dos hermanos, quiero dejar de ser el guapo y quedarme con el feo... Aprender a escuchar y pasar desapercibido, creo que ese es al menos un buen propósito y en ello voy a poner mi empeño.

• Muchos conceptos se definen por lo que no son, seguramente porque son difíciles de aprehender. Y después están las acepciones, y la humildad como tantos otros tiene varias, v.g. humilde en el sentido de pobre, de muy bajo estatus social. Ahora bien: ¿Qué entiendo yo por humilde? Para mí, la humildad está relacionada con el conocimiento de mi fragilidad, de saberme mortal y por lo tanto finito, de conocer mis límites y también con mi solidaridad con el resto de mis semejantes y el conocimiento una vez más de sus miserias y de sus grandezas. No tiene nada que ver con la modestia, concepto este que se emplea como sinónimo de humildad. Ser humilde, también está relacionado para mí con ser discreto, prudente y comedido.

lunes, 4 de enero de 2021

CABOS SUELTOS 5

 

Cada uno de nosotros construye mentiras a la medida,  sobre las que acomodarse y sobrevivir. Luego, en nombre de una supuesta escala de valores basada en la virtud y en la honradez, presumimos y nos afirmamos ante los otros. Nuestras mentiras, que sólo nosotros conocemos, nos sirven sin embargo para no tomarnos en serio y para relativizar lo que nos rodea.

 

Ni siquiera la evidencia es aceptada en una sociedad que se pretende justa y democrática.

 

Hoy puedo entender y tolerar mejor al prójimo porque sé que ni en mí mismo  puedo confiar y que nada del hombre me es ajeno. Lección de humildad y conocimiento de mi fragilidad, pero también de la fuerza que me otorga ese conocimiento.

 

Ahora, por fin, comprendo en toda su dimensión el precepto socrático : “ Conócete a ti mismo “, que no es sino el aprendizaje de nuestras debilidades y miserias.

 

Escribir es  además de un ejercicio de aproximación al lector,  una manifestación de la vanidad del que escribe pero también es a menudo una terapia, la que resulta de hacer aflorar todos los silencios que las contingencias del día a día no permiten sacar a la luz.

 

En ocasiones, escribir es la manera más cómoda de decir aquello que no se es capaz  de manifestar hablando porque al escribir tenemos la ventaja inapreciable de que nuestro  interlocutor no nos mira.

 

Cuando escribes, te hablas a ti mismo o a un lector anónimo que ni va a replicar ni tampoco a mofarse.

 

Cuando escribes, nada ni nadie te presiona, nadie te aburre con sus historias, nadie te irrita con sus opiniones, estás solo contigo.

 

Parece, como así lo demuestra la experiencia, que el hombre social está constituido por tejidos diversos entre los que destaca el miedo. Miedo al castigo físico o moral, miedo a perder su posición económica,  miedo a ser diferente de sus colegas, ya sea en la fábrica o en el partido. Todos estos miedos evidencian una miseria moral  intrínseca y ponen de manifiesto una herencia educacional que habría que ir desterrando de nuestra sociedad fundamentalmente competitiva y poco o nada solidaria.

 

El amor, el cariño,  las caricias oportunas y las inoportunas son maltratadas por la rutina de la vida en común, unas veces por acción y otras por omisión.

 

Existe una intolerancia, diríase que inevitable, que hace que  nuestros hijos nos rechacen  de manera injusta y en ocasiones cruel.

 

La juventud es un estado egoísta, ignorante y afortunadamente transitorio, donde se cometen torpezas irreparables por la falta de sensatez y la seguridad que proporciona la vana creencia de que ellos nunca serán mayores.

 

Nunca fueron los jóvenes más lúdicos, materialistas y conservadores que los de ahora.

 

Nosotros no quisimos cambiar el mundo para convertirlo en unos grandes almacenes donde la masa lo compra todo y se marcha sin recordar el rostro de unas cajeras de cartón piedra ( único atisbo de contacto humano ).

 

La palabra se ha desvirtuado y  convertido en una prostituta que se entrega al mejor postor.

 

Creada para comunicar las necesidades y los deseos o las contrariedades del que la usa, la palabra se ha vuelto compleja y peligrosa. Utilizada por un político es hueca y ampulosa, escrita en un periódico es falsa. Ni siquiera los interlocutores diarios, los colegas de trabajo, la utilizan dándole su auténtico valor y dignidad, pues en la mayoría de los casos la palabra se tiñe de hipocresía. La palabra adopta entonces recodos y vericuetos y viaja por callejuelas oscuras, despistándonos unas veces, otras engañándonos. Sólo la palabra culta y precisa que utiliza el científico trata de acercarse al origen para el que fue creada que no es sino transmitir y comunicar.

 

Mientras hayan palabras que ilustren pensamientos, que expresen sentimientos, mientras haya palabras para unir las distancias y derribar los muros que guardan el silencio, seremos más de uno y estaremos más cerca los unos de los otros.

 

Es necesario desterrar los imperativos categóricos y las afirmaciones dogmáticas propias de mentes adolescentes que ignoran los avatares del camino.

 

El deseo, ese pájaro azul que recorría tus piernas, ese animal de fuego, ha levantado el vuelo y se ha desvanecido para siempre en los recodos del tiempo. Te echaré de menos mujer, otra vez.

 

Hay una cierta falta de clarividencia que nos mantiene con ilusiones vanas. Esperamos algo diferente del futuro, como si éste existiese,  nos hacemos promesas de cambiar como jóvenes adolescentes. La vida es pura acción y sólo por el camino de la acción se avanza. El resto es poesía.

 

A medida que avanzamos en el tiempo,  cuando somos niños grandes, la vida nos pasa factura, son menos las ilusiones y más las desilusiones. Un cierto escepticismo cercano al pesimismo se apodera de nosotros, y casi siempre llueve sobre mojado.

 

Cumplir años es coleccionar experiencias y recuerdos, es también haber recorrido parte del camino que nos lleva hacia la amargura y el desencanto de saber de una vez por todas que el mundo no es, ni  será nunca, el que soñábamos cuando teníamos veinte años. ¡ Triste consideración !

 

Uno se siente bien cuando constata que equivocado o no, ha hecho lo que pretendía, aquello que para uno suponía un reto, aquello, en fin, que a uno le produce satisfacción.

 

sábado, 2 de enero de 2021

CABOS SUELTOS 4

 

Ningún amor muere, sólo cambia de lugar en la memoria.

Querer es un verbo extensivo en el espacio y en el tiempo.

Mujer, hoy he empezado a desquererte, convencido de que al final del desamor es donde empieza el recuerdo. 

Pretendes castigarme con tu silencio de papel, cuando tu cuerpo y tu mirada me dicen todo lo que quiero saber.

Odiar es un verbo puntual en el espacio y en el tiem­po. 

Quisiera creer que multiplicando los rostros, que dividiendo los besos y los abrazos, que repartiendo la ter­nura, el amor se eleva sin agotarse. No quisiera engañarme, pero es en la variedad y en la dife­rencia, donde el amor afirma su unicidad.

¿ Cómo asir este tiempo lineal que cual humo se escapa, nos rehúye, este tiempo que es nuestra vida, que a lo mejor ni existe ?

Desde la aridez y la soledad  quietas que se sienten es estos campos de Castilla tan bien descritos por Machado ( yelmo, yerto, amarillo, fuente...), Andalucía se distancia y su blancura y alegría aunque lejanas, aparecen más entraña­bles si cabe.

La literatura ha de ser primero la expresión de un sentimiento, luego el renacer de la vida vivida, la toma de conciencia, por fin frases bien hechas.

Una sensibilidad maltratada por la injusticia, una sensibilidad hundida, una sensibilidad emergente y reafir­mada por la misma injusticia.

 

                              La ternura

¿ Qué es la ternura, me preguntas ?...

Yo no lo sé con certeza, pero puedo imaginarla.

Es ese pequeño rincón en penumbra, 

que se halla al final de un pasillo interminable,

construido sobre barreras tan du­ras, como son los pensamientos,  las palabras y los silen­cios.

Es ese pequeño rincón en penumbra, 

donde sólo caben un beso, una mirada furtiva y quizás algún te quiero.

Es ese pequeño rincón en penumbra, 

donde los rayos de sol sólo entran, 

para iluminar el rostro de los amantes cuando se acarician en silencio.

 

                                     La amistad

 Los mercaderes han cerrado su comercio de cosas e intereses.

Los hipócritas han abandonado la ciudad.

La palabra intercambio ha sido borrada de la semántica.

La envidia ha pasado a ser admiración y respeto.

Sopla un viento de sinceridad que ha sobrevolado montañas y llanuras.

La ciudad ha quedado desierta... 

Apenas se distinguen una paloma, un perro,  algún caballo 

y dos formas humanas caminando en silencio : son dos amigos.


Yo soy de los que sienten un profundo respeto por la hormiga.

Cuando yo ya no esté, cuando yo ya no sienta el calor de la arena sobre mi piel tostada, acaso mi mirada prestada en otros ojos quede como testigo de mis nupcias estivales con el mar. Ese sol , ese mar, esa doble pasión.

Si digo que una forma de mentir es hablar, miento, puesto que necesito hablar para decir eso mismo que estoy afirmando.

La palabra es negación y mentira cuando nace con reservas y trata de respetar el entorno. La palabra para ser cierta ha de saber ser piedra en la rebelión y terciopelo en el amor.

Siempre deseamos la fruta del árbol de enfrente.

 Nos pasamos la mitad de la vida mintiéndonos y la otra mitad desmintiéndonos.

 Amantes son aquellos que la pasión une y el odio separa.

 Sólo nos unía una cierta manera de entender el amor.

 Hay amores y amigos que acaban devorándonos, por eso es conveniente dosificar tanto la amistad como el amor.

 Incluso al escribir para nosotros mismos nos imponemos una autocensura cercana a nuestro propio pudor, que impide con frecuencia que nuestras ideas más puras y nuestros más nobles sentimientos pero también los más viles emerjan y se expresen sobre el papel.

Sobre el amor : Al cambiar buen tiempo por tormenta sacrificamos amistad y cariño.

Ocurre con frecuencia que inventamos caras que no tenemos porque el otro nos provoca y entonces le mostramos lo que queremos que vea, precisamente aquello que no somos.

Sobre los políticos : Los profetas de la palabra siguen dándonos gato por liebre. De un lado el individuo/egoísmo, de otro los demás/solidaridad. ¿ Dónde ha de situarse el hombre justo ? ¿ Debe acaso mancharse las manos junto a los truhanes que gobiernan la cosa pública y renunciar a su esencia, o ha de permanecer en el desierto de su individualismo alejado de todo y de todos ?

 El amor propio puede ser autoestima o soberbia.

 Quisiera conocer el color y el olor de mi ausencia.

 Mi corazón arrastra sentimientos olvidados en cunas de la infancia.

 Uno desearía que no hubiera moneda de cambio con que comprar al otro.

 Esta civilización se pudre en su falta de entusiasmo y en su insolidaridad. Parece llegada la hora de los visionarios.

 Cuando se pierde la confianza en el otro llegan la muerte y el desamor.

 Todos somos peligrosos porque tenemos un yo que se afirma contra el otro.

 Es hermoso lo que te digo ( me lo dicen la frescura del aire que guarda mis palabras), pero nunca comparable a lo que me callo. ¡Ay! si supieras mujer lo que no digo.

 Basta sólo una nube para ocultar el sol.

 Es el miedo a los demás el que domina nuestra relación con ellos, a veces también existe un cierto pudor a desnudarse.

Sobre la escritura : Las palabras adecuadas parecen esconderse tras la blancura del folio y como llamadas por voces misteriosas surgen de manera esporádica para dar contenido y forma a una idea o a un sentimiento.

 Todo puede ocurrir cuando una mujer y un hombre se miran desde dentro.

 Cabos por atar :

- El perfil de una idea o la silueta borrosa de un sentimiento.

- Almacenando gritos voy de rebelión contenida. Me hacen falta tristezas a raudales para   decir verdades simplemente.

- Os habéis ido así como dudando.

- Miles de versos ocultos tras la nada aguardan al poeta.

 A partir de una cierta edad que no quiero fijar, casi siempre llueve sobre mojado.

 Después  del amor siempre queda un poso de nostalgia.

 

 

jueves, 24 de diciembre de 2020

CABOS SUELTOS 3

  §   Saber que estoy de paso me dignifica y envanece, este conocimiento también es la razón de mi humildad y solidaridad con mis compañeros de viaje. Tener siempre presente este sentimiento de provisionalidad da más claridad en las ideas y nos acerca a ese punto equidistante de los extremos que no permite sublimar nada ni mitificar a nadie. Y ser en definitiva sesudo en la fortuna como en la desgracia.

  

§   Se puede conseguir todo el dinero del mundo, se puede llegar a ser poderoso, gastando energías, escrúpulos, inteligencia y saber, pero para conseguir un amigo hace falta algo más que se tiene o no se tiene.

  

§   A uno le gustaría reventar este planeta y que de él surgiera el hombre nuevo, hermano y sin sigilos, sonrisa blanca y resplandeciente, corazón recio y sin dobleces, claro, coloreado y abierto. Y que un grito ruidoso a pecho descubierto iluminara al fin al otro (nuestro semejante en casi todo).

  

§   ¿Dónde se mueren los perros cuando se mueren? No los perros de    sus amos (también hay perros burgueses), ni los de los mataderos, sino aquellos perros bastardos que pasean su soledad libre por alguna carretera  y su hambre por algún cubo de basura.

 

§   Recuerda: El camino está sembrado de espinas, de mentiras y de puñaladas traperas. Sólo te redimen tu esfuerzo y tu esperanza en algunos hombres perdidos en el asfalto anónimo de las grandes ciudades o en los campos secos de aldeas sin nombre. Recuerda que al final del camino, con los pies ensangrentados y el corazón maltrecho, con las sienes ya blancas por tantas decepciones acumuladas, prevalecerán la alegría de tu esfuerzo y la inmensa satisfacción de haber sido eso que no vale para nada: un hombre honrado. Duerme tranquilo, siempre te sentirás por encima de las alimañas.

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CABOS SUELTOS 2

 §   La Justicia es esa paloma inmaculada a la que unos niños traviesos llenan todos los días de lodo.

 §   El que nadie se haya molestado en pagar nuestro precio no significa que no estemos en venta.

 §   Estar fuera del sistema no siempre quiere decir que no estemos dispuestos a vender nuestra alma al diablo para entrar en su rueda, sobre todo si nos ofrecen ser rueda, no asfalto.

 §   Todos sabemos que a lo largo del camino las flores se van marchitando y que a mitad de éste, sólo las piedras nos acompañan, tornándose el paisaje monótono y desértico... Así hasta el final.

 §   Discípulo:-¿Es así cómo Roma paga a sus hijos predilectos? 

Maestro:―Vuestro craso error, ciudadano Critilo, es olvidar que las leyes romanas también fueron creadas por y para los poderosos, y si la sentencia de aquellas puede parecerte injusta o asombrosa es porque tu memoria es corta. Tanto la Historia con mayúscula como la pequeña historia están plagadas de hijos condenados o devorados por sus madres. Si Roma y sus leyes te producen indignación, dirígete a tu morada, recoge tus pequeñas pertenencias y tus grandes ideas y vete a vivir fuera de las murallas. Allí serás más pobre pero libre, y lo que es más, nadie podrá decir que eres un romano ingenuo.

§   Cuelga el traje blanco, córtate esas alas que te elevan a supuestas virtudes, rompe tu coraza de silencios que juzgan. Desciende. Camina lentamente entre nosotros, sobre el asfalto sucio por nuestras pequeñas luchas cotidianas. No te inhibas, y en olor a camisa sudada y zapatos gastados por la prisa, asume nuestros miedos pequeños y nuestras mezquindades. Olvida ya a los dioses de mármol en su Olimpo, pues llegará un día en que nuestra noche profunda tendrá más luz que su sol y nuestros sueños eternos romperán su silencio en mil palabras, y el hombre será Dios.

  • Lo que no me dijiste ayer te hará más transparente mañana.

  §   Frente a la actitud del contemplativo que dedica su tiempo las más de las veces a sopesar los pros y los contras de cualquier empresa, hay que adoptar la actitud opuesta, la del riesgo asumido, es decir, hacer, con el riesgo de equivocarse. Los contemplativos siguen siendo unas veces un lujo en una sociedad en progreso y otras la lacra de sociedades decadentes.

 §   Cabos por atar:

-  Ni todo lo que decimos nos traiciona, ni todo lo que ocultamos nos protege, pues los otros siempre serán más intransigentes con nuestras omisiones que con nuestras confidencias.

-  Las intenciones ocultas de uno son la mayor parte de las veces creaciones de la mente del otro. 

-  Coleccionar secretos es como almacenar castillos de arena, el vinto se los lleva.

 §   El hombre sabe la verdad, pero lo han atemorizado hasta lograr un silencio mortal. ¿Dónde estarán las multitudes que una vez gritaron "Hosanna en las alturas" cuando Cristo arrastre su cruz hasta el Gólgota?


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CAMISAS MOJADAS

 

EUROPA SUR 

 

OPINIÓN Martes, 10 de marzo de 1992

 


TRIBUNA ABIERTA


Camisas mojadas

LEON COHEN MESONERO 

Profesor  de la Escuela Politécnica de Algeciras 

Tomando como referencia un articulo publicado en el diario El País el pasado día 28 de febrero, escrito por Tahar Ben Jelloun, el autor del presente artículo desarrolla, recurriendo al relato poético, la tesis también defendida por el antes indicado, de que España ha de ser más generosa con el Magreb, en beneficio de todos.

 


Younes Ould Beni Makada había nacido en Tánger, pero junto a él viajaba entre otros cientos, Driss Ben Mohamed que era de Larache. Driss había crecido entre arena y olas, en  la  otra  banda., playa  municipal donde rio, mar y tierra concertaron sus nupcias estivales  mientras  Hércules era amamantado justo arriba, en la colina, junto al jardín de las Hespérides.

Ningún hijo de aquel pueblo milenario podrá nunca olvidar, incluso después de haber perdido la memoria, aquellos atardeceres del mes de julio, cuando la brisa que subía del Atlántico sellaba una especie de pacto tácito entre el sol y el mar, trayendo consigo la vida a unas calles desiertas por el implacable sol de mediodía. Tanto Younes como Driss hubieran preferido no tener nunca que sentir la imperiosa necesidad  de buscar otras tierras y otros mares que no fueran los suyos. No entendían cómo ellos, para  poder comer y ahorrar\algo, tenían que buscar arriba, al Norte, mientras los pescadores españoles y otros muchos extranjeros firmaban acuerdos, compromisos y otros chantajes, para poder pescar en su mar que era rico como ninguno.

 Driss sabía también que en la vega del rio Lukus crecían  las mejores naranjas valencianas. Younes había oído hablar a sus viejos de la enorme riqueza agraria de la llanura del Gharb bañada por el caudaloso rio Sebou. Hallar explicaciones, o hacerse demasiadas preguntas les podía llevar toda la vida, toda la miserable vida, y podían morir de hambre en el intento. 

Entonces decidieron, como se decide dar un salto al vacío, que su respuesta estaba al otro lado de la orilla. España estaba a dos mil dólares de distancia en cualquier patera de las que todas las noches botaban los comerciantes del hambre y de la muerte. Eligieron ser camisas mojadas.

Conocemos el destino de Younes por Tahar Ben Jelloun, el poeta de la Hafita. Esa historia bella y terrible es también la historia del Sur. Ese Sur que amanece ahogado en las playas del levante en Tarifa, Algeciras o Almería. Ese Sur que también se disfraza de  albaneses  arrojados al mar por el muy dem6crata a fucr de democrático gobierno italiano...

La otra tarde noche cuando me disponía a cenar en un hotel de Frankfurt, fui atendido por un camarero que se dirigía mi en Inglés. Mientras cenaba pude comprobar cómo aquel joven dominaba  por igual los idiomas francés y alemán. Era un  hombre del Sur. Me pregunté si habrían muchos europeos  con aquel mismo bagaje ejerciendo la misma profesi6n. Cuestión de oportunidades (?)..

Por un instante pude imaginar a aquel chico amable y educado soñando con conquistar el Norte desde algún barrio de chabolas como Beni Makada o el  Souani, en Tánger o en Tetuán. Luego vi su cadáver flotando en la orilla de  una  playa sin nombre...

En Larache, los "Boat People", como ahora  llama Occidente a los inmigrantes ilegales, eran unos muchachos tostados por esa rara combinaci6n de sol y de agua salada, con los músculos labrados por la necesidad, que por unos pocos francos para demasiadas brazadas de remo, llevaban y traían a los bañistas desde una y  otra parte de la otra banda.

En la época de la que hablo, la mayoría de los bañistas eran trabajadores españoles que hubieron de recorrer el camino de la miseria en sentido inverso (no es acaso de sentido único dicho camino ?)  A ellos las circunstancias les dirigieron a buscar sustento hacia el Sur. Ahora los del Sur se han multiplicado tanto que el Norte es su  única  salida  esperanzada. El poeta de la Hafita nos sugiere que miremos con cariño y humildad al Sur, no vaya a ser que el brillo plateado del dinero del Norte nos deje ciegos.


* Este artículo fue también publicado el 8 de Mayo de 1993 en "Le Journal de Tanger"


sábado, 12 de diciembre de 2020

Literatura y Memoria

 

Literatura y Memoria

(A propósito de mi libro “Entre dos aguas”)

 “La memoria”, dice Sebald, “es el espinazo moral de la literatura”. Juan Gabriel Vasquez.

“Se puede olvidar un rostro, pero en modo alguno se puede borrar de la memoria el calor de una emoción, la suavidad de un gesto, el sonido de un voz tierna.” Tahar Ben Jelloun.

“… recordar es imitar a la vida en un intento de alcanzar la inmortalidad de aquello y de aquellos a los que recordamos”. León Cohen.

“Más tarde o más temprano, el tiempo nos devuelve al jardín de la infancia, al jardín de los recuerdos, que para mí siempre será el Jardín de las Hespérides.” León Cohen.

“El viento de Levante arrastra los recuerdos, los empuja desde la otra orilla, esa orilla tan nuestra, tan próxima y lejana, la orilla exacta, la orilla africana. Son voces, jolgorios e imágenes inventadas  por una memoria  ya vieja y alejada en el tiempo y el  espacio. Son los ruidos de la infancia y de la primera juventud. El viento del pasado es un viento lejano que sobre todo nos acerca a nosotros mismos, a lo que nunca hemos dejado de ser y de sentir.” León Cohen

Nuestra memoria está llena de puertas entreabiertas donde reinan fantasmas y misterios por desvelar. La memoria es la herramienta que el escritor utiliza para recuperar, reconstruir y recrear el pasado, el instante o el personaje. Pero este tiempo pasado que el escritor pretende recrear, no se halla envasado y dispuesto para ser reproducido, queda por  hacer un enorme esfuerzo de reconstrucción y sobre todo de imaginación, para que el relato o el cuento  resulten atractivos al lector. La memoria propia no está únicamente constituida por momentos o situaciones vividas por uno mismo, también es la memoria de otros. Son los hechos vividos por otros, historias que le llegaron contadas al escritor por aquellos que las vivieron o por aquellos que las recibieron de otros. Existe pues una memoria  de la memoria de otros. El trayecto o recorrido del hecho “real” está sujeto en su transmisión, a sucesivas e inevitables interpretaciones ajenas y propias, de manera que la recreación escrita en forma de relato es única y más o menos alejada de la realidad del suceso o personaje descritos por  el escritor. Pero lo sorprendente de un relato de la memoria,  no es tanto la fiel transcripción de un hecho, sino la  recreación de un ambiente y de un entorno, que otros que vivieron ese tiempo, puedan reconocer como propios, elevando entonces al relato a un grado superior, al convertirlo en  memoria colectiva de una generación o de un tiempo.

Todos somos sobrevivientes del inevitable exilio de nuestra casa común que es la infancia, pero hay también otros exilios no tan inevitables, que han producido una gran literatura hecha de pequeños desgarros, como los producidos por la pérdida de la casa materna (el locus mater), de la tierra de origen, aquella en la que cada uno  fue edificando  sus primeras referencias vitales.  

Ahondando en la reflexión sobre los relatos de la memoria, quisiera enfatizar diferentes conceptos presentes en ellos:

·        Por una parte, el viaje en el tiempo de dos personajes: Uno, el niño o el joven que vivió el hecho y otro el escritor que lo relata, son una misma persona, pero situados en tiempos distintos, esta dicotomía tiempo-literatura o ubicuidad temporal como la llama algún autor, es digna de ser estudiada y analizada. “…el recuerdo se actualiza, es parte del ahora en el que comparece en la mente, sigue siendo pasado y presente a la vez” según Ricoeur.

·        Por otra parte, el concepto de alteridad, pues el otro, los otros (esos que están presentes aunque no aparezcan) y en ocasiones lo otro, son los verdaderos protagonistas de los relatos. 

Este libro que recoge casi todos los relatos y cuentos escritos a lo largo de  veinte años (entre 1992 y 2012), algunos  ya publicados en libros anteriores como Relatos Robados al Tiempo o La Memoria Blanqueada y otros dispersos en varias antologías como Viajes a Larache, Caminos para la paz, Calle del agua, Ufrán y por último Zarzamoras; es paradigma de todo lo expuesto.

Hay que remarcar, que aunque muchos de los relatos de este libro hablan de la otra orilla, la orilla atlántica, sin embargo, todos han sido escritos en y desde ésta, la orilla mediterránea.  El escritor se sitúa pues, entre dos mares, uno, presidido por su inmensidad y su bravura, que se concreta en el estruendoso rugido de las olas al romper contra los acantilados en Larache; otro, por  la incomparable luz mediterránea,  que se manifiesta en  cualquier día de verano en Algeciras.

Este libro es o aspira a ser, un libro de relatos y cuentos donde en muchos de ellos, el lector encontrará dificultades para distinguir la frontera entre unos y otros, donde los recuerdos, la fantasía y la ficción se entremezclan de manera que no se sabe muy bien donde empiezan unos y donde acaban otros. Qué importa que lo que se cuenta haya o no sucedido o que haya sucedido a medias y que la otra mitad sea pura invención. En realidad, el escritor de relatos cuenta historias verídicas que nunca ocurrieron e inventa situaciones que sí tuvieron lugar, con la única pretensión de confundir e interesar al lector lo suficiente como para obligarle a tratar de descubrir lo que las palabras esconden.

Estos relatos siempre han representado para mí, algo más que palabras más o menos bien escritas o bellas historias. Estos relatos tienen alma, pues en ellos he  proyectado mis  emociones para que otros las sientan. Las lágrimas que derramé al escribirlos impregnaron para siempre estos trozos de vida recreada para otros. Siempre he demostrado dificultades para transmitir con la palabra hablada lo que es tan evidente en mi escritura, por eso en ocasiones, al hablar, tengo la sensación de defraudar al lector que me acaba de  expresar el entusiasmo que le procura mi literatura. 

Quizás este pequeño ensayo pueda servir de análisis más o menos objetivo, sobre las razones profundas que me llevaron a recrear en mis escritos un mundo desaparecido y solo presente en mi memoria visual, sentimental y en ocasiones olfativa. 2013

                                                                                              

 

 

Carta de un ciudadano corriente

  "Yo soy un hombre que ha salido de su casa por el camino, sin objeto, con la chaqueta puesta al hombro, al amanecer, cuando los gallo...