Blog de León Cohen Mesonero

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sábado, 1 de agosto de 2026

Ensayo sobre el cuento "La Librairie des Colonnes". Versión 2

 

A propósito de la “Librairie des Colonnes”

 como ejemplo para una reflexión sobre la creación literaria.

“En el cuarto y último bloque narrativo aparecen los relatos del narrador menos autobiográfico y más virtuoso, el mago de las palabras, el malabarista, el hacedor, el creador de personajes con vida propia.” Gloria Nistal en el prólogo de Crónica de un reencuentro.

“-También cultivamos en este club la palabra precisa, el giro justo, la metáfora, el matiz, la claridad del concepto, la frase fluida, las dicotomías del pensamiento, la ironía, la riqueza descriptiva, la paradoja…Todos aquellos elementos del lenguaje y del pensamiento, que enriquecen la expresión literaria y la expresión a secas, y  elevan el nivel de la palabra desde  mera herramienta de comunicación  hasta convertirla en arte, añadió Isabelle Gerofi. Y lo hacemos en varios idiomas, como buenos tangerinos.” La Librairie des Colonnes

 

1.- INTRODUCCIÖN

Sirvan las palabras, en el encabezado, de Isabelle Gerofi, convertida en  personaje del cuento, para resumir aspectos fundamentales de la creación literaria. A mi entender, ésta se origina en la necesidad de contar con un propósito definido, aunque su desarrollo pueda conducir a situaciones no previstas e inesperadas y sobre todo sorprendentes. También puede ser provocada por una situación, un lugar, un recuerdo o incluso un pensamiento. Toma forma pasado un tiempo más o menos largo, y una vez iniciada, el camino se va transformando y definiendo a base de idas y venidas en la mente del creador.

Permítaseme, a modo de introducción, citarme entre comillas, y reproducir algunas reflexiones pasadas sobre el tema, ya que éstas resumen de manera adecuada aunque ciertamente algo deslavazadas, mis opiniones.

“La labor del que escribe no es una línea recta y continua, sino más bien un recorrido lleno de obstáculos, de altos en el trayecto, de silencios y de idas y venidas sin fin y sin objeto. El escritor reflexionó sobre los caminos inesperados a los que las palabras podían conducirle cada vez que éste se sumergía en los misterios de la escritura. También aprovechó para detenerse sobre el realismo mágico en literatura y sobre las complejidades del proceso de creación  y las ilimitadas posibilidades que brinda al creador.”

“En este juego de creación literaria, me he podido permitir el lujo de hacer casi todo lo que me sugería mi imaginación en cada momento. Incluso hacer malabarismos con las palabras o crear situaciones antes insospechadas por mí mismo. Y he podido descubrir que la  imaginación de un creador puede llegar a asombrarle cuando la pone a  prueba  y  le plantea retos a priori insalvables.”

“Ha sido una pequeña tarea intensa aunque gratificante, con un recorrido sinusoidal, donde las cimas y los valles se han repetido durante todo el proceso de escritura. Las dudas, el deseo de abandonar, el desaliento, la soledad, la voluntad de seguir, y algunos momentos que yo llamo de “euforia narrativa”, me han perseguido. Quizás escribir fuera en definitiva un ejercicio de vida donde se mezclaban paradójicamente dosis de egocentrismo y narcisismo con alícuotas de altruismo y de empatía. Escribir era para él, una expresión innegable de alteridad durante todo el trayecto creativo.”

2.- La LIBRAIRIE DES COLONNES

En el año 2015 el escritor se hospedó durante un fin de semana en Tánger, en el hotel Rembrandt, un clásico en pleno Boulevard Pasteur, situado a unos metros de la Librairie des Colonnes. Recordó que la librería estaba en la planta baja de un edificio que para él fue familiar en determinada época de su juventud, con apenas 19 años. Durante un curso académico, acudió diariamente a estudiar con un amigo a un local que se hallaba en la primera planta.

A su vuelta de la corta estancia en Tánger empezó a pergeñar lo que más tarde se convertiría en su relato más fantasmagórico y un claro ejemplo de realismo mágico: La Librairie des Colonnes. Es sobre este relato sobre el que pretendo centrar mi análisis y mi reflexión sobre la creación literaria. En primer lugar quiero establecer algunos conceptos que considero primordiales para explicar mi argumentación: el antes y el después de escribir el cuento, donde el antes solo puede pertenecer al discurrir del autor y el después, que es potestad del lector o del crítico. Se trata pues de la diferencia entre lo que el escritor imagina y construye con titubeos, tropiezos, desazón y mayor o menor  aliento según los días; y el resultado final, que tiene más que ver con el análisis del lector y sus interpretaciones.

En este cuento aparece una trastienda en la librería, que solo está en la mente del autor, pero que será  clave en el desarrollo del cuento, permitiéndole a aquel dar rienda suelta a su imaginación para crear situaciones mágicas y encuentros imposibles, a medio camino entre ficción y realidad. Si el escritor describe la trastienda como un lugar amplio (como su imaginación) con gentes diversas, es porque con este recurso, su inventiva no tendrá a priori límites ni físicos ni mentales para desarrollar cuanto le plazca  y decida, en cada momento de su discurrir. Como ejemplo de lo expresado, los ficticios intercambios dialógicos  con Chukri y con Ángel Vázquez .

Otro elemento importante del relato es el de viaje y recuperación de un pasado cuyos personajes, entre otros las hermanas Gerofi y Rachel Muyal,  se revelan no solo como guardianes de la librería que gestionaron en épocas diferentes, sino también de un tiempo perdido difícil de acotar, sin fecha ni caducidad, y por tanto indefinido, que parece corresponder al del esplendor de Tánger. Como si ese esplendor fuera eterno e indestructible, y no más bien y sobre todo, el producto de la nostalgia de aquellos que tuvieron la dicha de vivir y disfrutar en algún momento de sus vidas de aquella ciudad encantada. El cuento acaba adquiriendo diversas lecturas y dimensiones, donde la trastienda es un club privado pero también puede interpretarse como  la imaginación del escritor, o también cabe citar las distintas versiones del Tánger añorado, según Chukri, Vázquez o Cohen. Finalmente, se me ocurre evaluar cuanto de realidad frente a ensoñación o magia, hay en el cuento. Yo concluiría que en este caso, la ensoñación me ha servido para contar una realidad que existió, y de la que hay múltiples testimonios. Yo mismo dudo ahora, de si la historia que cuento sobre Juanita y su madre y sobre la negra que la amamantó es cierta o inventada. ¿Qué más da? También hace parte como todo el cuento del realismo mágico. ¿O son acaso reales Juanita y Sol? ¿Y Tánger fue real o inventada? Chi lo sa. Como dice Sol en uno de sus múltiples monólogos: “Esta ficción multidimensional y transversal solo es posible cuando tiene lugar el milagro de la creación literaria.”

 

 

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